El ABC del TDA y el TDAH

Impacto en el rendimiento escolar

Chris A. Zeigler Dendy, M.S.

El TDA y el TDAH son trastornos neurobiológicos que afectan aproximadamente del cinco al doce por ciento de todos los niños. Más recientemente, los CDC han informado una tasa de prevalencia del 10 %, lo que refleja un aumento en los últimos años. Los investigadores creen que los neurotransmisores, los mensajeros químicos del cerebro, no funcionan adecuadamente, provocando los síntomas del TDA o del TDAH. La inatención y la impulsividad, las dos características principales de los déficits de atención, pueden hacer que cumplir con las peticiones de los padres y tener éxito en la escuela sea más difícil para estos niños. Los síntomas del TDA y del TDAH varían de leves a severos. Aproximadamente el 25 por ciento de los adultos ya no experimenta problemas importantes con los síntomas de esta condición. Algunos niños con déficits de atención se desempeñan sumamente bien en la escuela. Sin embargo, para muchos otros, el bajo rendimiento escolar es una característica distintiva del cuadro.

Se han identificado tres tipos principales de Trastorno por Déficit de Atención:

  • TDAH (predominantemente hiperactivo-impulsivo);
  • TDAH inatento (predominantemente inatento sin hiperactividad; las escuelas lo llaman TDA); además de
  • TDAH, tipo combinado (una combinación tanto de hiperactividad como de inatención).

Los niños que tienen TDAH suelen ser muy enérgicos, comunicativos y extrovertidos. Por el contrario, los niños con TDA inatento, antes llamado TDA sin hiperactividad, suelen ser letárgicos, menos propensos a hablar en clase e introvertidos. Aunque muchos niños son diagnosticados y tratados en la escuela primaria, algunos, especialmente aquellos con TDA inatento o casos leves de TDAH, pueden no ser diagnosticados hasta la escuela superior (high school) o la universidad.

A pesar de que pueden ser intelectualmente brillantes, muchos niños con TDA o TDAH se rezagan con respecto a sus compañeros en el desarrollo hasta en un 30 por ciento en ciertas áreas, según las investigaciones del Dr. Russell Barkley. Recientemente, investigadores de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) descubrieron que el cerebro con TDAH madura tres años más lentamente que el cerebro sin TDAH. Esto se traduce en un retraso de 4 a 6 años para los adolescentes. Como resultado, pueden parecer inmaduros o irresponsables. Son menos propensos a recordar sus tareas o responsabilidades del hogar, a completar su trabajo de forma independiente, tienen mayor probabilidad de decir cosas o actuar impulsivamente antes de pensar, y la calidad y cantidad de su trabajo fluctuará de un día para otro. Por consiguiente, es posible que los padres y maestros necesiten brindar más retroalimentación positiva, supervisar el trabajo escolar más de cerca, dar recordatorios sobre las tareas e interactuar entre sí con mayor frecuencia para ayudar al menor a sobrellevar esta discapacidad.

Las investigaciones han demostrado que la medicación puede ayudar a la mayoría de los niños con TDA y TDAH a mejorar su desempeño en el hogar y en la escuela. Los medicamentos comúnmente utilizados para tratar los déficits de atención, tales como Adderall, Concerta, Strattera, Ritalin o Dexedrine, ayudan a que los neurotransmisores norepinefrina, dopamina y serotonina funcionen adecuadamente. De este modo, cuando la medicación es eficaz, la atención y la concentración mejoran, se completan más quehaceres y tareas escolares, aumenta el cumplimiento de las peticiones de los adultos, disminuyen la hiperactividad y la impulsividad, y se reducen las conductas negativas.

Con frecuencia, el TDA o el TDAH pueden coexistir con otros problemas importantes: problemas o discapacidades de aprendizaje (25-50 %), trastornos del sueño (50 %), ansiedad (37 %), depresión (28 %), trastorno bipolar (12 %), conducta oposicional desafiante (59 %), abuso de sustancias (5-40 %) o trastorno de la conducta (22-43 %), lo cual complica aún más su tratamiento y el trabajo escolar.

La mayoría de los niños con TDA o TDAH experimentarán dificultades en la escuela (90 %). A continuación se describen los problemas comunes de aprendizaje y sus implicaciones prácticas para el desempeño en el hogar y en la escuela. Sin embargo, tenga en cuenta que cada niño con déficit de atención es único y puede presentar algunos, pero no todos estos problemas.

1. Inatención y poca concentración: dificultad para escuchar en clase; puede soñar despierto; se desconecta (spaces out) y se pierde el contenido de las explicaciones o las asignaciones de tareas; falta de atención al detalle, comete errores por descuido en el trabajo, no nota errores de gramática, puntuación, uso de mayúsculas, ortografía o cambios de signos (+, -) en matemáticas; dificultad para mantenerse en la tarea y terminar el trabajo escolar; distraibilidad, pasa de una tarea incompleta a otra; falta de conciencia del tiempo y de las calificaciones, puede no saber si va pasando o reprobando la clase.

2. Impulsividad: se apresura al trabajar; no revisa el trabajo dos veces; no lee las instrucciones; toma atajos en el trabajo escrito, especialmente en matemáticas (lo hace mentalmente); dificultad para demorar la gratificación, detesta esperar.

3. Déficits de lenguaje: procesamiento lento de la información; lee, escribe y responde con lentitud; recupera datos lentamente; es más probable que ocurra en niños con TDA inatento. Tres problemas del procesamiento del lenguaje pueden ser comunes entre los niños con TDA o TDAH:

  1. Comprensión auditiva y lectora: se confunde con instrucciones verbales extensas; pierde la idea principal, dificultad para tomar notas; dificultad para seguir instrucciones; puede no «escuchar» ni captar las tareas a partir de la lección del maestro; pobre comprensión lectora, no puede recordar lo que lee, debe releer el material.
  2. Lenguaje hablado (expresión oral): habla mucho de forma espontánea (TDAH); habla menos en respuesta a preguntas donde debe pensar y dar una respuesta organizada y concisa; evita responder en clase o da respuestas dispersas y redundantes.
  3. Lenguaje escrito: lectura y escritura lentas, tarda más en completar el trabajo, produce menos trabajo escrito; dificultad para organizar ensayos; dificultad para transferir las ideas de su cabeza al papel; las respuestas a exámenes escritos o ensayos pueden ser breves; las respuestas a preguntas de discusión pueden ser cortas.

4. Pobres habilidades de organización: desorganizado; pierde las tareas; dificultad para iniciar tareas; dificultad para identificar qué pasos deben darse primero; dificultad para organizar pensamientos, secuenciar ideas, escribir ensayos y planificar a futuro.

  1. Sentido del tiempo alterado: pierde la noción del tiempo, llega tarde a menudo: no administra bien el tiempo, no anticipa cuánto tomará una tarea; no planifica con anticipación para el futuro.

5. Pobre memoria: dificultad para memorizar material como tablas de multiplicar, operaciones o fórmulas matemáticas, palabras de ortografía/vocabulario, idiomas extranjeros y/o fechas históricas.

  1. Cálculo matemático: dificultad para automatizar las operaciones matemáticas básicas, tales como las tablas de multiplicar; no puede evocar con rapidez operaciones matemáticas elementales.
  2. Olvidadizo: olvida los quehaceres o las asignaciones de tareas; olvida llevar los libros a casa; olvida entregar las tareas completadas al maestro; olvida asignaciones especiales o trabajos de reposición.

6. Pobre coordinación motora fina: la letra es deficiente, pequeña y difícil de leer; escribe despacio; evita escribir y hacer tareas porque le resulta difícil; prefiere escribir en letra de molde (print) en lugar de letra cursiva; produce menor cantidad de trabajo escrito.

7. Funcionamiento ejecutivo deficiente: En ocasiones, estudiantes muy brillantes con déficits de atención tienen un desempeño deficiente en la escuela. Uno de los hallazgos más recientes de las investigaciones del Dr. Russell Barkley se centra en el papel que juega un funcionamiento ejecutivo débil en el fracaso escolar (déficits en la memoria de trabajo, en el control de las emociones y de la conducta, en la internalización del lenguaje, en la resolución de problemas y en la organización de materiales y planes de acción). ¡Un coeficiente intelectual (CI) alto por sí solo no es suficiente para que los estudiantes tengan éxito en la escuela! Para más detalles, lea mi siguiente artículo sobre Función Ejecutiva ubicado en este sitio web.

Las dificultades en la escuela pueden ser causadas por una combinación de varios problemas de aprendizaje: un estudiante puede no tomar buenos apuntes en clase porque no puede prestar atención, no puede extraer los puntos principales y/o su coordinación motora fina es deficiente. Un alumno puede no rendir bien en un examen porque lee, piensa y escribe lentamente, tiene dificultad para organizar sus pensamientos y/o le cuesta memorizar y evocar la información.

La identificación de los problemas de aprendizaje y la implementación de acomodos apropiados en el salón de clases regular son fundamentales.

Bajo la ley IDEA y/o la Sección 504, los menores con TDA o TDAH cuya capacidad para aprender se vea afectada negativamente por el trastorno son elegibles para recibir acomodos razonables.

Entre las adaptaciones comunes en el aula que resultan de gran ayuda para los niños con déficits de atención se incluyen:

  • Exámenes sin límite de tiempo;
  • Uso de calculadora o computadora;
  • Modificación de asignaciones (menos problemas matemáticos, asegurando siempre el dominio de los conceptos);
  • Eliminación de escritura innecesaria: escribir únicamente las respuestas, no las preguntas;
  • Reducción de las exigencias sobre la limitada capacidad de la memoria de trabajo;
  • Entrega de las asignaciones de tareas por escrito por parte de los maestros;
  • Asignación de tomadores de notas o suministro de guías de notas estructuradas.

Los acomodos deben ser individualizados y ajustados a los problemas específicos de aprendizaje de cada menor.

Otros factores relacionados con el TDA o el TDAH también pueden influir en el trabajo escolar del niño:

1. Inquietud o hiperactividad en niños más pequeños: No pueden permanecer sentados en su asiento el tiempo suficiente para completar el trabajo.

2. Trastornos del sueño: Los niños pueden llegar a la escuela sintiéndose cansados; pueden dormirse en clase. Muchos niños con déficits de atención (50 %) tienen dificultad para conciliar el sueño por la noche y para levantarse cada mañana. Aproximadamente la mitad de ellos se despiertan cansados, incluso después de haber dormido toda la noche. Es común que los niños tengan confrontaciones con sus padres antes de llegar a la escuela. Esto sugiere que existen fallas vinculadas con el neurotransmisor serotonina.

3. Pérdida del efecto de la medicación: Con la llegada de los medicamentos de acción prolongada como Adderall XR, Concerta, Vyvanse y Strattera, los problemas por el desgaste del efecto del fármaco en la escuela son menos frecuentes. Sin embargo, el efecto de los medicamentos de acción corta como Ritalin o Dexedrine (tabletas regulares) desaparece al cabo de tres o cuatro horas, y los niños pueden comenzar a presentar problemas para prestar atención alrededor de las diez u once de la mañana. Incluso los medicamentos de rango intermedio (6-8 horas) como Ritalin SR, Dexedrine SR, Metadate ER o Adderall pueden perder su efecto a primera hora de la tarde. El fracaso en clase, la irritabilidad o el mal comportamiento pueden estar ligados a los momentos en que la medicación ha dejado de hacer efecto.

4. Baja tolerancia a la frustración: Los niños con déficits de atención pueden frustrarse con mayor facilidad y «estallar» o decir impulsivamente cosas sin intención de ofender, especialmente cuando el efecto de su medicamento se va desvaneciendo. Pueden soltar respuestas impulsivamente en clase (blurt out), ponerse discutidores o contestar de forma irrespetuosa e impulsiva al maestro. Las transiciones o los cambios en la rutina —como cuando hay maestros sustitutos— también son situaciones difíciles para ellos.

Dado que la mayoría de los niños con TDA o TDAH no se motivan tan fácilmente con las consecuencias tradicionales (premios y castigos) como otros niños, pueden ser más difíciles de disciplinar y pueden reincidir en la mala conducta. Aunque desearían con fuerza obtener buenas notas en un examen o al final del semestre, estas recompensas (calificaciones) no llegan con suficiente rapidez ni son lo bastante contundentes para influir significativamente en su comportamiento. Con frecuencia, inician cada nuevo año escolar con las mejores intenciones, pero no logran sostener sus esfuerzos en el tiempo. La retroalimentación positiva o las recompensas son efectivas, pero deben proporcionarse de forma inmediata, deben ser importantes y significativas para el niño, y deben ocurrir con mayor frecuencia que para otros alumnos. Por consiguiente, enviar a casa informes diarios o semanales sobre el trabajo escolar suele ayudar a mejorar las calificaciones.

Por lo general, su mal comportamiento no es malintencionado, sino el resultado de su inatención, su impulsividad y/o su incapacidad para anticipar las consecuencias de sus actos. Como explica mi amiga y colega Sherry Pruit en Teaching the Tiger: «¡Listos! ¡Fuego! Y después, apunten… ¡¡ups!!», frase que describe con mayor precisión el comportamiento de los niños con déficit de atención. Puede que no piensen antes de actuar o de hablar. También tienen problemas para controlar sus emociones. Si lo piensan, a menudo lo dicen o lo hacen. Si lo sienten, lo demuestran. Tardíamente, y con remordimiento, se dan cuenta de que no debieron haber dicho o hecho ciertas cosas. Ofrecer a los niños opciones con respecto a sus quehaceres o tareas —por ejemplo, en casa, permitirles seleccionar su quehacer, determinar qué materia trabajarán primero y establecer una hora de inicio— aumentará el cumplimiento, elevará la productividad y reducirá la agresividad (en la escuela, permitirles elegir los temas para sus ensayos o informes).

Los jóvenes con TDA o TDAH poseen múltiples cualidades y talentos positivos (mucha energía, encanto extrovertido, creatividad e ingenio para descubrir nuevas formas de hacer las cosas). Aunque estos rasgos son muy valorados en el mundo laboral adulto, pueden generar dificultades escolares para los estudiantes, sus padres y sus educadores. Su alta energía, si se canaliza adecuadamente, puede resultar sumamente productiva. Aunque a veces resulten desesperantes, también pueden ser extraordinariamente encantadores en su rol autoproclamado de «graciosos del salón». Por lo general, los niños con TDA inatento suelen ser más tranquilos y presentan muy pocos o ningún problema de disciplina. Al convertirse en adultos, las personas con déficits de atención pueden alcanzar un gran éxito. ¡¡¡Contar con padres y educadores que crean en el menor es un pilar indispensable para su éxito!!!

Extracto del libro de Chris A. Zeigler Dendy, Teaching Teens with ADD, ADHD, and Executive Function Deficits, 2011.

Consulte la versión revisada en el Apéndice 3 de Teenagers With ADD and ADHD, 2.ª ed., 2006.

Francisco
Francisco
Articles: 67