Cuando la escuela deniega su solicitud de evaluación

Usted está preocupado por su hijo. Lo ve tener dificultades para leer, tropezar con las tareas de matemáticas y pasar demasiado tiempo cada noche haciendo los deberes. Incluso cuando completa su trabajo, invierte una cantidad extraordinaria de esfuerzo para lograrlo. Algo no está bien.

Se reúne con el maestro de su hijo para describir lo que ha observado y escuchar su perspectiva. Lleva datos claramente organizados que registran cuánto tiempo ha trabajado su hijo en tareas o lecciones específicas, cuánto tiempo estudió para los exámenes y cómo ese estudio ha dado como resultado calificaciones más bajas de lo esperado. Para su sorpresa, sin embargo, el maestro no parece preocupado por posibles problemas de aprendizaje. De hecho, argumenta que si su hijo “se esforzara más”, su rendimiento mejoraría.

Respuesta a la Intervención (RTI, por sus siglas en inglés)

Idealmente, el maestro de su hijo habría escuchado sus preocupaciones y sugerido que el distrito lleve a cabo una evaluación exhaustiva de las habilidades y destrezas de su hijo para descartar cualquier diferencia de aprendizaje y determinar si se necesitan intervenciones. Dependiendo de los hallazgos de esta evaluación, su hijo podría ser clasificado como un estudiante que necesita servicios de educación especial bajo la Ley de Educación para Individuos con Discapacidades (IDEA), la ley federal que rige los servicios de educación especial, o, alternativamente, como un estudiante que necesita adaptaciones bajo la Sección 504.

En algunas escuelas, el maestro puede decirle que el distrito tiene un programa que ofrece intervenciones a los estudiantes con dificultades y hace un seguimiento de la respuesta del niño a estas intervenciones (por ejemplo, instrucción adicional en lectura o matemáticas). Este tipo de programa se llama RTI, “Respuesta a la Intervención”. La RTI puede ser muy efectiva para ofrecer apoyo y puede ser todo lo que algunos niños necesitan. Pero no se ofrece en todas las escuelas y no siempre es suficiente.

Sus derechos, según la ley IDEA

Usted no cree que esperar sea una buena idea, por lo que hace una solicitud por escrito a su escuela para una evaluación formal. Señala que dicha evaluación debe llevarse a cabo dentro de los 60 días posteriores a su solicitud (o antes, en algunos estados). Pero no pasa nada. Es posible que le digan que la escuela no cree que su hijo necesite una evaluación, o que le aconsejen “esperar y ver” si las intervenciones de la escuela dan como resultado mejoras. A veces, una escuela no programa una evaluación y no explica completamente por qué.

La ley IDEA prescribe soluciones cuando los padres no están de acuerdo con una evaluación realizada por la escuela, pero la ley guarda un extraño silencio sobre qué sucede cuando la escuela simplemente se niega a evaluar, con o sin dar un motivo.

Si el distrito escolar deniega una solicitud de evaluación de los padres porque no está de acuerdo en que el niño pueda tener una discapacidad de aprendizaje, la escuela debe proporcionar un aviso por escrito a los padres explicando por qué la escuela se niega a realizar una evaluación inicial y citando la información que se utilizó como base para esta decisión. Los padres pueden impugnar esta decisión a través de una audiencia de debido proceso.

Audiencia de debido proceso frente a IEE: Opciones explicadas

El derecho a una evaluación educativa a expensas del público es una piedra angular de la ley IDEA, y la ley establece que los padres tienen derecho a una audiencia de debido proceso cuando se viola ese derecho. Una audiencia de debido proceso es un procedimiento tipo juicio, llevado a cabo ante un oficial de audiencias del estado. Los principales inconvenientes de esta vía son que los padres pueden necesitar un abogado para navegar el proceso y que puede llevar meses obtener una resolución o decisión.

Otra opción sería obtener una Evaluación Educativa Independiente (IEE, por sus siglas en inglés), una evaluación privada pagada por la familia, que el distrito escolar está obligado a considerar (aunque no a seguir) al tomar decisiones sobre la elegibilidad de un estudiante para la clasificación y los servicios de educación especial. El distrito puede pagar por una IEE, pero solo cuando se ha completado una evaluación del distrito y los padres no están de acuerdo con sus hallazgos.

Una IEE puede ser costosa, aunque algunas universidades con programas de capacitación en psicología ofrecerán evaluaciones de bajo costo realizadas por estudiantes de doctorado como parte de su formación. Y muchos evaluadores privados determinan las tarifas mediante una escala móvil.

La persistencia vale la pena

No se rinda en la búsqueda de una evaluación por parte de su escuela al enfrentarse a estas barreras. Usted sabe cuánto se está esforzando su hijo. Hágale saber a la escuela que, de ser necesario, solicitará una audiencia para obtener una evaluación y deje en claro que no se detendrá hasta que la escuela intervenga para brindarle a su hijo la evaluación a la que tiene derecho.

Es posible que haya una “Asociación de Padres y Maestros (PTA) de Educación Especial” en su distrito, o una organización local que pueda representar a los padres por poco o ningún costo. Estas entidades pueden ayudarle con estrategias y representación para que usted pueda hacerse escuchar en nombre de su hijo. Y sepa que incluso después de que se complete la evaluación, aún tendrá que trabajar con el Comité de Educación Especial o el equipo 504 de la escuela para que su hijo sea clasificado adecuadamente y para elaborar un IEP o Plan 504 eficaz que apoye su aprendizaje.

Una evaluación es la clave para abrir la puerta a una amplia gama de servicios y apoyos. Obtener esta evaluación puede ser difícil, pero puede ser de enorme beneficio para su hijo.

Francisco
Francisco
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